sábado, 7 de agosto de 2010

Tras el lacio sonreír del estucado de mi cuarto se esconde un enigma, que nos secunda, nos coge de la mano y nos incita a aferrarnos como dos niños. Y las horas se distraen, cayendo en un sempiterno bucle, como si se tratara de una minúscula competición automovilística que jamás parece cesar .
Y son tantos los pigmentos que tiñen tu iris, el perfecto tejido de tu sonrisa al despertar; cada día reúno más pistas y sólo consigo que este acertijo crezca.
Tus miradas se desenvuelven con tal celeridad que truncan la misma atmósfera que nos contiene , es entonces cuando las manos emprenden su graciosa danza ritual y la ropa sale a esconderse tímida bajo el colchón, entonces todo cambia y se transmuta, te veo y me maravillo. Sería capaz de devorarte a la orilla de un vino tinto, pero me contento con catar la comisura de tus labios. Todo es fértil y ambiguo, e incluso tengo la sensación de vivir en un rotundo y profundo sueño vespertino.
Todo indica que estas circunstancias misteriosas se habrán marchado cuando al fin los dos nos desperzamos de manera escandalosa.
Te miro, tú me miras a mí; el enigma sigue ahí.

domingo, 18 de abril de 2010

En ocasiones me difumino en la lluvia, la miro y es una sensación plácida y sincera, no pretendo hacer nada ni ser nada. Es entonces cuando la lluvia, con su hálito de cicuta se introduce mucho más allá de mi piel, las horas devienen azules y su perfume es amargo, amargo hasta exasperarme. Es entonces cuando recuerdo todo, los que se han ido y los que vendrán, en esos precisos instantes en los que el tiempo multiplica su densidad hasta límites insospechados. Es entonces cuando el brillo de mis ojos se apaga y canto canciones tristes, intento levantarme pero no lo consigo. Pero sé que habrá una mañana en la que abra los ojos y el sol me ciegue, me traiga música de más allá del horizonte.
Mientras escribo esto me doy cuenta de mis estupideces, de que la vida es grande y de que poder besarte es lo más bello que me ha pasado. No llega música del horizonte, ni vienen a verme los rayos del sol, pero estoy vivo, respiro y sonrío.

domingo, 28 de marzo de 2010

Mátame a besos,

A veces, desearía que todo fuera llano, estable, inmóvil y placentero, pero es la violencia de tus ojos manchados de brea lo que me sobrecoge, es el ver la luz después de permanecer de espaldas a ella.
A veces, me gusta pensar que navegamos en un buque transoceánico, sorteando las olas arriba y abajo, aferrados a una botella de ron, al borde del fin del mundo, y conseguimos llegar a donde reposa el sol en su zénit, hace tanto calor y estamos tan desnudos...
A veces no dudaría en callarme para siempre, caer rendido en tu regazo, agazapado y amorfo. Me transformaría en lápiz de labios con tal de despertarme acariciando tu boca, me contentaría incluso con disolverme en forma del humo que resbala por ella, de la ceniza que con resentimiento dejas atrás todas las noches.
Pero yo sólo soy yo, y tú eres el veneno que alimenta mis días, la incógnita de mis horas, la respuesta a mis segundos.
¿A qué esperas para quitar el seguro y matarme a besos?

domingo, 28 de febrero de 2010

noventa y uno y medio

La lástima de todo esto era que ella estaba conectada a una máquina con el nombre de vida.

Vivir, puede que tan sólo sea una cándida ilusión, difuminada desde el albor de los tiempos y la conmensurabilidad del espacio. La presencia de lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, las palabras que nos atormentan desde el averno de nuestra conciencia. Un arché primigéneo, castigado, precocinado e inválido. La tele crepitando de sol a sol, el apurado eufemismo de flojear de la cabeza. Todavía recuerdo cuando ella creía oír a Juanito Valderrama en medio de la noche.

Decían que atesoraba en los pulmones un océano insalvable, un recóndito mare nostrum condensado en las fronteras de su cuerpo, un rugido de baho, a cada paso más inerte y sosegado.

Tales decía que todo nace y muere en el agua, la vida y la muerte son partícipes de este líquido, sibilino y transformable, perpetuo en su mutabilidad, Anaximandro en cambio sostenía que es el aire, aquello que se solidifica y nos nutre, siendo el hombre, hasta el fin de sus días un ser neumático, vaporizable, cual globo aerostático, humidificador o olla exprés.

Aferrados su cama, los dos demagogos en acaloradas pugnas dialécticas llegaron a manchar las sábanas del hospital de saliba. Se ahogaba, estaba hecha de agua, estaba condenada a la indolente falibilidad de lo humano. Sus pulmones, su pneuma, su physis, no iban a ser menos.
¿Quien desperezaría la inminente fatalidad?

Ella era un fuerte, la roca, el peñasco anclado a la adversidad, toda la fauna que poblaba la antesala del Arnau, el verde de su corral, el canto de los canarios, era las cien maneras posibles de hacer brotar una sandía, era las alhajas que le arrancaron, ella era la sustancia de un ayer mejor y un futuro pecaminoso, ella era mi poca verguenza, la calderilla en mi cajón, un poso de café con leche, la mar salá, las peladillas, los pestiños, el extraperlo, los grises.La historia de noventa y un invierno y medio.

Me contó que vivía una tortuga en la parte de atrás, la recogieron del pueblo, me contó que vivía para siempre.

lunes, 1 de febrero de 2010

Soñé que me despertaba en tus labios,
tu dormías y yo era pequeño,
soñé que caminaba despacito, para no caerme,
paso a paso,
sin sobresaltarte,
no fuera a ser que abrieras esos ojos
esos que a mí me matan,
y tus pestañas me mandaran lejos,
a una eternidad de tu boca.

FAUNA

Després d’arrivar, hagueren de cercar alguna mena de vida animal, enlloc d’alló hi trobaren una producció d’en Walt Disney.

VESTIGIOS DEL FUTURO

Primero logramos desenterrar cúmulos de aluminio y metal, latas de conserva, cristales de ornamento, láminas multicolor. Después vimos cómo de la tierra emergían factorías quiméricas, polución densa y fosilizada. Finalmente, logramos divisar diminutas puntas de flecha envenenadas, apocalípticas. Fue entonces cuando supimos por qué todo acabó.